La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones de peligro o estrés. Cuando experimentamos ansiedad, el cerebro y el sistema nervioso desencadenan una serie de cambios para preparar al cuerpo para enfrentar la amenaza percibida o para huir de ella, lo que se conoce como la "respuesta de lucha o huida". Aquí hay una descripción simplificada de lo que sucede en el cerebro durante episodios de ansiedad:
Amígdala
La amígdala es una región del cerebro que desempeña un papel crucial en la
respuesta emocional, especialmente en la formación de memorias emocionales. En
situaciones de ansiedad, la amígdala se activa y envía señales de alerta.
Hipotálamo
El hipotálamo es una región del cerebro que desempeña un papel central en la
regulación del estrés. Cuando la amígdala envía señales de ansiedad, el
hipotálamo responde liberando hormonas del estrés, como el cortisol y la
adrenalina.
Glándulas suprarrenales
Estas glándulas, ubicadas sobre los riñones, liberan hormonas
del estrés en respuesta a las señales del hipotálamo. La adrenalina aumenta la
frecuencia cardíaca y prepara el cuerpo para la acción inmediata.
Sistema nervioso autónomo
Este sistema controla funciones involuntarias como la
frecuencia cardíaca, la respiración y la digestión. Durante la ansiedad, el
sistema nervioso autónomo se activa, lo que puede llevar a cambios en la
frecuencia cardíaca, la respiración rápida y superficial, y otros síntomas
físicos.
Corteza prefrontal
Esta región del cerebro está involucrada en la toma de decisiones y
el control de impulsos. En situaciones de ansiedad, la función de la corteza
prefrontal puede verse afectada, lo que dificulta la capacidad de pensar con
claridad y tomar decisiones racionales.
Estos
cambios en el cerebro y en el cuerpo son adaptativos en situaciones de peligro
inminente, pero cuando la ansiedad se vuelve crónica o desproporcionada en
relación con la amenaza real, puede convertirse en un trastorno de ansiedad. En
ese caso, es importante buscar ayuda profesional, ya que existen diversas
formas de tratamiento, como la terapia cognitivo-conductual y, en algunos
casos, medicamentos.
Referencias:
Neurología Argentina . (2015). El volumen de la amígdala como predictor del desempeño en tareas de regulación emocional: aplicación de nuevas técnicas de morfometría basada en vóxeles. págs. 148-155. Obtenido de https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-argentina-301-articulo-el-volumen-amigdala-como-predictor-S1853002815000488#:~:text=La%20am%C3%ADgdala%20es%20una%20peque%C3%B1a,a%20los%20centros%20nerviosos%20superiores.


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